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lunes, 21 de noviembre de 2011

LA CENSURA REPUBLICANA

A lo largo de varias décadas, y de distintos gobiernos o regímenes, los medios de comunicación en España tuvieron que soportar el asedio del aparato censor: Ningún escrito, foto o imagen ilustrada pudo escapar fácilmente a ese control, la mayor parte de las veces irracional. El cine no fue una excepción.

No se conocen muchos estudios de investigación sobre el tema, salvo el excelente libro del escritor canario por Jimmy Willis dedicado al análisis de los Programas de mano de la productora Metro Goldwyn Mayer.

Es por tanto ésta una parcela abierta al estudio, al escrutinio documental; una tarea apasionante que reportará grandes sorpresas a quien decida adentrarse en ella, tanto desde el valor antropológico como desde el documento político.

Muchos de los lectores estarán pensando en el régimen franquista como el único instigador de esta práctica censoria --un pensamiento de lo más lógico, teniendo en cuanta el férreo control que ejerció sobre el libre pensamiento--, pero lo cierto es que también en tiempos de la República --con todo lo que ésta alardeaba de libertad y aperturismo— se dieron multitud de ejemplos, las más de las veces tarambanas o arbitrarios.

Uno de los más llamativos tuvo como víctima la cinta titulada The gilr from Missouri (1934), que en nuestro país fue titulada Cien por cien pura (imagen 1 y 2).


(Imagen 1)
100 POR CIEN PURA
The gilr from Missouri. USA 1934
Portada del Programa de mano



(Imagen 2)
100 POR CIEN PURA
The gilr from Missouri. USA 1934
Interior del Programa de mano

Al parecer el título no debió satisfacer a los censores republicanos, aunque por mucho que he tratado de buscar una justificación no acabo de dar con ella, como no sea el hecho de haber utilizado el concepto de pureza para referirse a una mujer en tiempos de cierto libertinaje. Sea como fuere, tanto la película como los Programas de mano que se emitieron con este título acabaron siendo retirados de la circulación para ser presentada y presentados con uno nuevo, pretendidamente más acorde con los recién estrenados ideales. La película volvió a la cartelera con el título de Busco millonario (imágenes 3 y 4); un título que sin duda rivalizaba de forma antagónica con el inicial, ya que si aquel presentaba a una mujer inmaculada, pura, este segundo la mostraba ambiciosa y mercantilista, con su propia carne como moneda de cambio.


(Imagen 3)
BUSCO UN MILLONARIO
The gilr from Missouri. USA 1934
Portada del Programa de mano



Nunca sabremos las verdaderas razones de llevaron a la censura a exigir el cambio de título. Y ni siquiera estoy seguro de que los motivos fuesen los aquí apuntados. También podría haberse dado la circunstancia de que la decisión del cambio estuviese motivada por algún censor de caprichoso criterio –hay que tener en cuanta que con la llegada de la República la censura fue descentralizada (hasta entonces había estado en manos de los gobernadores de Madrid y Barcelona). Es decir, que bien pudo suceder todo lo contrario: un censor excesivamente moralista que no viera con buenos ojos hablar de pureza al referirse a una mujer tan carnal como la Harlow. Pero de haber sido así, tampoco se entiende que los nuevos Programas incluyesen algunos textos de indudable amoralidad. Vean si no el que aparecía en la franja derecha del interior del Programa de formato doble (imagen núm. 3): “Los labios de Jean Harlow han buscado un millonario. Los labios de Harlow lo han encontrado” Y no sólo era el texto quien lanzaba un mensaje manifiestamente amoral, si no también la imagen. Observen la foto en la que aparece el mencionado texto y vean lo ligera de ropa que se mostraba la rubia platino ante un desorientado Lionel Barrymore, el supuesto y mayorcito millonario.

(Imagen 4)
BUSCO UN MILLONARIO
The gilr from Missouri. USA 1934
Interior del Programa de mano






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