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lunes, 14 de enero de 2013

AND THE WINNER IS… MARíA ALBA (María Casajuana


En busca de bellezas españolas 
para la pantalla mundial

Con este titular iniciaba Fox Film en España, en 1926, una campaña en busca de bellezas cinematográficas. La campaña se llevó a cabo en colaboración con el diario barcelonés, El Día Gráfico.

Era la primera vez que el cine de Hollywood ponía los ojos en nuestro país como lugar de captación de bellezas hispanas. La iniciativa, según el propio periódico, partía del mismísimo presidente de la corporación, Mr. William Fox, “convencido desde hace mucho tiempo de que la pasional belleza española con su gracia y delicada expresión, unida a la sensibilidad del alma española, sincera, noble y leal, es la más apta del mundo para el mayor y mejor contingente de estrellas”. Y nosotros sin enterarnos. 

Pero el boato atribuido a Mr. Fox no acababa ahí…, “ha destinado juntamente con la gran compañía que preside la cantidad de cincuenta mil dólares para pago de los gastos de busca del mejor talento de la pantalla de España y para conducir la presente “Busca de Estrellas” la cual no tiene paralelo en la historia del cinematógrafo del mundo entero”. 

En esa década, las grandes productoras de Hollywood estrujaban meninges, y lo que fuera menester, en busca de la excelencia promocional. No sólo era necesario ser guapo; ya saben, abanderar grandes producciones, sino parecerlo. Y en eso de parecerlo, que mejor que un buen departamentos de publicidad propio. La mayor parte de las mayors crearon el suyo. Ahí se cocieron durante décadas todo tipo de acciones y materiales publicitarios, incluso los chismes que se esparcían por revistas y periódicos con los astros y estrellas en el punto de mira.

No es fácil aventurar si una promoción como la presente se hizo realmente por la promesa que expresaba o la expresaba por la alta notoriedad que la marca Fox Film podía conseguir en nuestro país durante todo el tiempo que durase el proceso. Nos inclinamos a pensar más en lo segundo, aun reconociendo que el despliegue llevado a cabo por la productora fue de órdago. Fox consiguió su primer propósito, el de la notoriedad, pero también cumplió su promesa de situar a la actriz ganadora entre las estrellas de Hollywood, como veremos a continuación. 

Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Sevilla fueron las ciudades señaladas para la criba, alterando el ego y las esperanzas de miles de hombres y mujeres que se aprestaron a pasar por el objetivo de un fotógrafo experto para sacar el mejor partido a rostro y cuerpo. La foto facial debía ser limpia y libre de abalorios, de manera que sólo destacara los rasgos principales. En cuanto a la del cuerpo, un solo traje, el de baño, ya que lo importante para el jurado –que lo había, y con nombres y apellidos-- era el contorno, la silueta.

El premio para los elegidos no era moco de pavo: Un contrato con la Fox con un cuantioso sueldo; un año de prácticas en los Estudios William Fox para ejercitarse en el arte de actuar ante la cámara cinematográfica; además de gastos de viaje y estancia para ganadores y acompañantes.

Pero antes los concursantes tendrían que pasar las pruebas oportunas de filmación frente a la atenta mirada de un operador que la compañía desplazó a España una vez seleccionados los candidatos. Filmaciones que luego serían remitidas al todopoderoso Mr. William Fox para su visto bueno.


Desconocemos el nombre del concursante masculino elegido, si es que hubo alguno. La chica afortunada con la ansiada gloria de Hollywood fue María Casajuna, una catalana, barcelonesa por más señas, nacida en 1910 y que ese momento aún no había cumplido 17 años. María llegó a Hollywood en 1927 y allí se quedo, en California, hasta el fin de sus días en 1986.



Fotografía de la actriz una vez instalada en Hollywood

Tras un primer corto, debutó en la gran pantalla en 1928 con la película A girl in every port, bajo la dirección de Howard Hawks. En España fue estrenada con el título de Una novia en cada puerto. Luego, tras un primer intento de cambio de nombre (Marta Alba) fue rebautizada definitivamente como María Alba.

Otros títulos destacados fueron: Joy Street (1929), El cuerpo del delito (1930), Los que danzan (1930), La fuerza del querer (1930) El código penal (1931), Su última noche (1931), La ley del Harem (1931) y El robinsón moderno (1932), esta última con Douglas Fairbanks. En 1946 rodó en México sus dos últimas producciones, La morena de mi copla y El hijo de nadie.

JOY STREET (USA, 1929)
Anuncio del Catálogo Fox 1927, donde la actriz aparece con el nombre de Marta Alba
Ilustración de Usabal



LA LEY DEL HAREM (USA, 1931)
Programa de mano tarjeta



 LOS QUE DANZAN (USA, 1930)
Programa de mano doble troquelado
Ilustración de Solé



SU ÚLTIMA NOCHE (USA, 1931)
Programa de mano tarjeta




 SU ÚLTIMA NOCHE (USA, 1931)
Programa de mano doble troquelado



 EL ROBINSÓN MODERNO (USA, 1932)
Programa de mano doble




martes, 8 de enero de 2013

ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN


Alejandro Pérez Lugín (Madrid, 1870 – La Coruña, 1926). Periodista y escritor, con obras como La Casa de la Troya y Currito de la Cruz, entre otras, fue uno de los ilustres pioneros e impulsores de la industria cinematográfica nacional en tiempos del cine mudo; industria que por ese tiempo andaba algo parca de ideas y brío emprendedor. 

El éxito cosechado por sus novelas propició la adaptación a la pantalla de dos de ellas, haciéndose cargo él mismo de su realización. Para ello creo su propia productora, Troya Film, en un intento de controlar hasta el más mínimo detalle.

Troya Film no tuvo sin embargo gran recorrido, pues tan sólo alcanzó producir tres títulos. Dos de ellos, como decíamos, de propia cosecha guionística, La Casa de la Troya (1924) y Currito de la Cruz (1925) y otro perteneciente a una obra de Santiago Rusiñol titulada L’auca del senyor Esteve, aunque este último título fue producido en 1929, cuando se cumplían tres años de la muerte de Alejandro Pérez Lugín.

L'AUCA DEL SENYOR ESTEVE (1929)
Programa de mano troquelado y articulado


La desaparición de Pérez Lugin enlutó a las gentes del mundo de las artes, sucediéndose las loas al literato y al director de escena. Tan sólo había necesitado dos películas para ser reconocido como uno de los grandes abanderados de la cinematografía nacional. La prensa de aquellos días escribía cosas como estas… “Sus energías e inquietudes le llevaron en el que ha sido crepúsculo de su vida a aportar sus conocimientos al campo de la cinematografía nacional, fundando la casa editora Troya Film, la que bajo su dirección filmó sus novelas La Casa de la Troya y Currito de la Cruz.

La acogida entusiasta de los públicos de España y de la América latina ha influido de una manera decisiva en el resurgimiento actual de la producción nacional.

Con la adaptación a la pantalla de su obra La Casa de Troya, Pérez Lugín logró saturar el ambiente editorial de un franco optimismo, pues el éxito moral y material logrado por esta película hizo concebir las más halagüeñas esperanzas y la alentadora confianza en un brillante porvenir de la producción nacional”. Alabanzas ciertamente almibaradas, como solía ser habitual en los cronistas de esos años.

El programa de mano de La Casa de la Troya tampoco se quedó corto en alabanzas: “Puede decirse sin la menor exageración que es la primera película verdaderamente española, honra de la cinematografía nacional. Español el asunto; españoles los intérpretes y los operadores; español el maravilloso fondo, en donde se han juntado todos los encantos, las maravillas todas de tierra, mar y cielo”.  

Alejandro Pérez Lugín y sus dos obras mencionadas han estado presentes en nuestro cine durante décadas. Currito de la Cruz fue llevada de nuevo a las pantallas en 1936, 1948 y 1965, de la mano de Fernando Delgado, Luís Lucía y Rafael Gil, respectivamente. Y lo mismo sucedió con La Casa de la Troya en los años 1936, 1947 y 1959, versiones dirigidas por Juan Vilá Vilamala, Carlos Orellana y Rafael Gil.  

Vaya desde aquí nuestro pequeño homenaje. 




LA CASA DE LA TROYA (1924)
Programa doble del estreno
Portada e interior





CURRITO DE LA CRUZ (1925)
 Cartel del estreno 
Creación de Juan Miguel





CURRITO DE LA CRUZ (1936)
 Pasquín del estreno 
Creación de Renau






CURRITO DE LA CRUZ (1948)
 Guía del estreno 





 LA CASA DE LA TROYA (1959)
Cartel del estreno
Creación de Jano 






martes, 1 de enero de 2013

EL VAQUERO SEVILLANO (The lucky horseshoe, USA 1925)


El cowboy que soñó ser Don Juan Tenorio

Entre 1909 y 1935 el legendario actor Tom Mix llegó a rodar más de 250 títulos. La mayor parte de ellos a lomos de su magnífico caballo Tony (en nuestro país fue bautizado como Malacara). Producciones que en general tuvieron en el viejo oeste su principal sustento argumental y escénico. Tom Mix fue al western lo que Chaplin a la comedia, un icono imborrable del cine de caballistas.

Sin embargo la aceptación popular de este tipo de cintas no se vio refrendada proporcionalmente en su vertiente propagandística. El cine de caballistas de los años veinte era un cine clasificado por las propias productoras y distribuidoras como de segunda división. Aplaudido y con gran poder de convocatoria, pero de segunda clase; hasta tal punto que, salvo contadas excepciones, estas producciones eran programadas como relleno o complemento de la cinta principal. 

De las decenas de películas de Tom Mix estrenadas en España en la década de los veinte, solo dos o tres fueron acompañadas de su correspondiente programa de mano o cartel; dicho esto con todas las reservas que merece un periodo tan obscurantista en términos propagandísticos como es hoy el del cine mudo. 

La presencia de Tom Mix en nuestro país se extendió por todo tipo de soportes:
folletines, cromos, novelas, etc.
Aquí pueden ver un anuncio de 1921 aparecido en Cine Revista


La primera película con honores de estreno fue The Lucky Horseshoe --que traducida literalmente al castellano venía a ser algo así como Las herraduras afortunadas--. Sin embargo aquí fue traducida como El Vaquero Sevillano (USA, 1925), quizás porque esa promesa de ver a un “héroe de la pradera” lucir palmito en Sevilla, tal si fuera un señorito de la feria de abril, tenía su curiosidad. O al menos eso debieron pensar los responsables de Fox Film en España.


The lucky horseshoe (1925)
Cartel USA, creación de Usabal, con una herradura 
embutida de féminas luciendo españolidad


No tenemos noticias del cartel, pero si de otros medios promocionales, como fue el delicioso programa formato doble --incluso tuvo una variedad troquelada-- que figura al pié del este texto y cuya publicidad rezaba así: Un cowboy del oeste en la vieja España.

Supongo yo que a esas alturas del cine (1926) los espectadores debían saber que un cowboy sólo podía proceder del oeste americano, pero Fox prefirió dejar clarito el origen, que no quedara duda alguna de que se trataba de un verdadero caballista paseando sus posaderas por España. También podía leerse: No deje de ver al célebre y simpático Tom Mix encarnando la figura legendaria y romántica de DON JUAN TENORIO, el famoso burlador de Sevilla.

¿Se trataba pues de un película del oeste? ¿Era una historia de amoríos? Pues, al parecer, los dos cosas. El argumento, impreso en el dorso del programa, lo aclaraba todo. Tom Mix interpretaba a un tímido capataz de rancho que un día sueña que es el mismísimo Don Juan Tenorio en su vertiente más burlesca y conquistadora. En Sevilla, claro. Sólo un sueño, pero cuando Tom despierta de él, ya es otro hombre, resuelto y capaz de conquistar a la mujer que se le ponga por delante, que no es otra que la bella Leonor, la dueña del rancho donde trabaja.

Tom Mix no estuvo en Sevilla, ni siquiera en España. La ciudad hispalense de sus sueños donjuanescos fue recreada en los estudios de Hollywood con preciosos decorados. Según las revistas de la época, la productora apostó por un ambiente lo más fidedigno posible a los tiempos del Tenorio, a la Sevilla de la época. Para ello recurrió al pintor e ilustrador valenciano Luís Usabal –que por ese tiempo trabajaba en el departamento de publicidad de la compañía—, quien plasmó los bocetos de vestuario y escenografía.

En este mismo blog pueden ver alguno de los trabajo de ilustración de Usabal para los catálogos Fox Film en la década de los veinte: 

http://pacobaenacine.blogspot.com.es/2012/01/usabal-un-valenciano-en-hollywood.html  

El Vaquero Sevillano tuvo una gran acogida en nuestro país. A los ingredientes comentados, la cinta añadía también el atractivo de admirar a Billie Dove, una de las afamadas bailarinas del famoso music-hall Ziegfeld Follies.  



EL VAQUERO SEVILLANO
The Lucky Horseshoe (USA, 1925)
Programa díptico del estreno en España