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domingo, 26 de mayo de 2013

BEN HUR (1926)


LONDRES, 1976

Cuando yo era joven, hace ya tanto tiempo que ni siquiera reconozco ese hecho físico, paseando por Londres con los ojos desorbitados de quien pisa esa ciudad por vez primera, me topé con un gran panel publicitario –el equivalente a una valla de aquí, pero tamaño king-size--, con la imagen de perfil de un joven apuesto y repeinado. Junto a él, en la valla, figuraba un nombre (Ramón Novarro) y un título (Ben Hur), todo voceado en grandes caracteres. Me quedé atónito, sin saber si esa imagen de Ben Hur de tintes art decó correspondía a un nuevo estreno, cosa que descarté de inmediato al darme cuenta de que iba acompañada de una fecha bien visible: 1926. Confundido, sin entender muy bien el mensaje de esa valla, anduve unos pasos hasta darme de bruces con una fachada plagada de iconos y luminarias. Me encontraba en Leicester Square, frente al mítico Empire, que relucía como los chorros del oro. ¿Quién era el tal Ramón Novarro? El nombre parecía español, incluyo llegué a pensar en un error de transcripción y que en lugar de Novarro se llamara Navarro. ¿Cómo era posible tal homenaje a Ben Hur sin Charlton Heston? ¿Había cine de tales hechuras en 1926?..., fueron algunos de los interrogantes que vinieron a mi mente.


Anuncio aparecido en la revista Arte y Cinematografía, en 1927 

Poco tiempo después descubrí que sí, que ya había cine del bueno en esa fecha. Y también publicidad de la requetebuena, quizá mejor que la que peregrina hoy en día por los mass media. Ese cine, o esa película, en su 50 aniversario, era lo que Leicester Square y el Empire celebraban esos días de 1976.

Desde ese momento, Ramón Novarro y su Ben Hur se convirtieron en una obsesión indagadora, en un querer saber como un actor de apariencia hispana se había adelantado tantos años al más viril y épico de los actores de mi adolescencia. Entonces supe que se trató de una producción en la que todo fue extraordinario, incluso los extras, como recogía una revista de la época en una crónica explicativa de lo que había representado tan colosal rodaje. Según la revista, con motivo de la filmación de una de las escenas en la que una galera ahogaba su fuego hundiéndose en el mar, los extras fueron estimulados poniendo en juego su integridad física: cuanto más tiempo aguantaran encima de la galera incendiada sin lanzarse al agua, más dinero recibirían. 

La culminación personal llegó cuando, una vez convertido en coleccionista compulsivo de fetiches cinematográficos (yo prefiero definirme como rescatador de imágenes), descubrí en una tienda de Barcelona –creo que se llamaba Cinelandia, en la calle Córcega-- el Programa de Mano troquelado del estreno de 1926, el de la cuadriga con el personaje articulado que pueden ver reproducido más abajo. Fue la apoteosis y la ruina a la vez. Un placer para los ojos, la culminación de una fascinación que empezó en aquel Londres de 1976. Y una devastación para el bolsillo, tengo que reconocerlo.

Andado el tiempo, supe que la maravillosa cuadriga no era el único Programa utilizado por la cinta en su estreno, sino que fueron varios los diseñados para tal fin. Un ramillete de creaciones que hacen que el Ben Hur de 1926 sea una de las producciones de mayor diversidad propagandística en esos años de cine mudo. 

A continuación reproducimos algunas piezas, todas ellas pertenecientes al estreno de la cinta en España.


 Programa de mano troquelado 
Cuadriga con personaje articulado, una de las grandes piezas del coleccionismo cinematográfico




Programa de mano troquelado, portada e interior
Otra de las grandes piezas coleccionistas, incluso algo más raro de ver que el primero.



 Display de sobremesa 



 Programa díptico, portada



lunes, 14 de enero de 2013

AND THE WINNER IS… MARíA ALBA (María Casajuana


En busca de bellezas españolas 
para la pantalla mundial

Con este titular iniciaba Fox Film en España, en 1926, una campaña en busca de bellezas cinematográficas. La campaña se llevó a cabo en colaboración con el diario barcelonés, El Día Gráfico.

Era la primera vez que el cine de Hollywood ponía los ojos en nuestro país como lugar de captación de bellezas hispanas. La iniciativa, según el propio periódico, partía del mismísimo presidente de la corporación, Mr. William Fox, “convencido desde hace mucho tiempo de que la pasional belleza española con su gracia y delicada expresión, unida a la sensibilidad del alma española, sincera, noble y leal, es la más apta del mundo para el mayor y mejor contingente de estrellas”. Y nosotros sin enterarnos. 

Pero el boato atribuido a Mr. Fox no acababa ahí…, “ha destinado juntamente con la gran compañía que preside la cantidad de cincuenta mil dólares para pago de los gastos de busca del mejor talento de la pantalla de España y para conducir la presente “Busca de Estrellas” la cual no tiene paralelo en la historia del cinematógrafo del mundo entero”. 

En esa década, las grandes productoras de Hollywood estrujaban meninges, y lo que fuera menester, en busca de la excelencia promocional. No sólo era necesario ser guapo; ya saben, abanderar grandes producciones, sino parecerlo. Y en eso de parecerlo, que mejor que un buen departamentos de publicidad propio. La mayor parte de las mayors crearon el suyo. Ahí se cocieron durante décadas todo tipo de acciones y materiales publicitarios, incluso los chismes que se esparcían por revistas y periódicos con los astros y estrellas en el punto de mira.

No es fácil aventurar si una promoción como la presente se hizo realmente por la promesa que expresaba o la expresaba por la alta notoriedad que la marca Fox Film podía conseguir en nuestro país durante todo el tiempo que durase el proceso. Nos inclinamos a pensar más en lo segundo, aun reconociendo que el despliegue llevado a cabo por la productora fue de órdago. Fox consiguió su primer propósito, el de la notoriedad, pero también cumplió su promesa de situar a la actriz ganadora entre las estrellas de Hollywood, como veremos a continuación. 

Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Sevilla fueron las ciudades señaladas para la criba, alterando el ego y las esperanzas de miles de hombres y mujeres que se aprestaron a pasar por el objetivo de un fotógrafo experto para sacar el mejor partido a rostro y cuerpo. La foto facial debía ser limpia y libre de abalorios, de manera que sólo destacara los rasgos principales. En cuanto a la del cuerpo, un solo traje, el de baño, ya que lo importante para el jurado –que lo había, y con nombres y apellidos-- era el contorno, la silueta.

El premio para los elegidos no era moco de pavo: Un contrato con la Fox con un cuantioso sueldo; un año de prácticas en los Estudios William Fox para ejercitarse en el arte de actuar ante la cámara cinematográfica; además de gastos de viaje y estancia para ganadores y acompañantes.

Pero antes los concursantes tendrían que pasar las pruebas oportunas de filmación frente a la atenta mirada de un operador que la compañía desplazó a España una vez seleccionados los candidatos. Filmaciones que luego serían remitidas al todopoderoso Mr. William Fox para su visto bueno.


Desconocemos el nombre del concursante masculino elegido, si es que hubo alguno. La chica afortunada con la ansiada gloria de Hollywood fue María Casajuna, una catalana, barcelonesa por más señas, nacida en 1910 y que ese momento aún no había cumplido 17 años. María llegó a Hollywood en 1927 y allí se quedo, en California, hasta el fin de sus días en 1986.



Fotografía de la actriz una vez instalada en Hollywood

Tras un primer corto, debutó en la gran pantalla en 1928 con la película A girl in every port, bajo la dirección de Howard Hawks. En España fue estrenada con el título de Una novia en cada puerto. Luego, tras un primer intento de cambio de nombre (Marta Alba) fue rebautizada definitivamente como María Alba.

Otros títulos destacados fueron: Joy Street (1929), El cuerpo del delito (1930), Los que danzan (1930), La fuerza del querer (1930) El código penal (1931), Su última noche (1931), La ley del Harem (1931) y El robinsón moderno (1932), esta última con Douglas Fairbanks. En 1946 rodó en México sus dos últimas producciones, La morena de mi copla y El hijo de nadie.

JOY STREET (USA, 1929)
Anuncio del Catálogo Fox 1927, donde la actriz aparece con el nombre de Marta Alba
Ilustración de Usabal



LA LEY DEL HAREM (USA, 1931)
Programa de mano tarjeta



 LOS QUE DANZAN (USA, 1930)
Programa de mano doble troquelado
Ilustración de Solé



SU ÚLTIMA NOCHE (USA, 1931)
Programa de mano tarjeta




 SU ÚLTIMA NOCHE (USA, 1931)
Programa de mano doble troquelado



 EL ROBINSÓN MODERNO (USA, 1932)
Programa de mano doble




martes, 8 de enero de 2013

ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN


Alejandro Pérez Lugín (Madrid, 1870 – La Coruña, 1926). Periodista y escritor, con obras como La Casa de la Troya y Currito de la Cruz, entre otras, fue uno de los ilustres pioneros e impulsores de la industria cinematográfica nacional en tiempos del cine mudo; industria que por ese tiempo andaba algo parca de ideas y brío emprendedor. 

El éxito cosechado por sus novelas propició la adaptación a la pantalla de dos de ellas, haciéndose cargo él mismo de su realización. Para ello creo su propia productora, Troya Film, en un intento de controlar hasta el más mínimo detalle.

Troya Film no tuvo sin embargo gran recorrido, pues tan sólo alcanzó producir tres títulos. Dos de ellos, como decíamos, de propia cosecha guionística, La Casa de la Troya (1924) y Currito de la Cruz (1925) y otro perteneciente a una obra de Santiago Rusiñol titulada L’auca del senyor Esteve, aunque este último título fue producido en 1929, cuando se cumplían tres años de la muerte de Alejandro Pérez Lugín.

L'AUCA DEL SENYOR ESTEVE (1929)
Programa de mano troquelado y articulado


La desaparición de Pérez Lugin enlutó a las gentes del mundo de las artes, sucediéndose las loas al literato y al director de escena. Tan sólo había necesitado dos películas para ser reconocido como uno de los grandes abanderados de la cinematografía nacional. La prensa de aquellos días escribía cosas como estas… “Sus energías e inquietudes le llevaron en el que ha sido crepúsculo de su vida a aportar sus conocimientos al campo de la cinematografía nacional, fundando la casa editora Troya Film, la que bajo su dirección filmó sus novelas La Casa de la Troya y Currito de la Cruz.

La acogida entusiasta de los públicos de España y de la América latina ha influido de una manera decisiva en el resurgimiento actual de la producción nacional.

Con la adaptación a la pantalla de su obra La Casa de Troya, Pérez Lugín logró saturar el ambiente editorial de un franco optimismo, pues el éxito moral y material logrado por esta película hizo concebir las más halagüeñas esperanzas y la alentadora confianza en un brillante porvenir de la producción nacional”. Alabanzas ciertamente almibaradas, como solía ser habitual en los cronistas de esos años.

El programa de mano de La Casa de la Troya tampoco se quedó corto en alabanzas: “Puede decirse sin la menor exageración que es la primera película verdaderamente española, honra de la cinematografía nacional. Español el asunto; españoles los intérpretes y los operadores; español el maravilloso fondo, en donde se han juntado todos los encantos, las maravillas todas de tierra, mar y cielo”.  

Alejandro Pérez Lugín y sus dos obras mencionadas han estado presentes en nuestro cine durante décadas. Currito de la Cruz fue llevada de nuevo a las pantallas en 1936, 1948 y 1965, de la mano de Fernando Delgado, Luís Lucía y Rafael Gil, respectivamente. Y lo mismo sucedió con La Casa de la Troya en los años 1936, 1947 y 1959, versiones dirigidas por Juan Vilá Vilamala, Carlos Orellana y Rafael Gil.  

Vaya desde aquí nuestro pequeño homenaje. 




LA CASA DE LA TROYA (1924)
Programa doble del estreno
Portada e interior





CURRITO DE LA CRUZ (1925)
 Cartel del estreno 
Creación de Juan Miguel





CURRITO DE LA CRUZ (1936)
 Pasquín del estreno 
Creación de Renau






CURRITO DE LA CRUZ (1948)
 Guía del estreno 





 LA CASA DE LA TROYA (1959)
Cartel del estreno
Creación de Jano 






martes, 1 de enero de 2013

EL VAQUERO SEVILLANO (The lucky horseshoe, USA 1925)


El cowboy que soñó ser Don Juan Tenorio

Entre 1909 y 1935 el legendario actor Tom Mix llegó a rodar más de 250 títulos. La mayor parte de ellos a lomos de su magnífico caballo Tony (en nuestro país fue bautizado como Malacara). Producciones que en general tuvieron en el viejo oeste su principal sustento argumental y escénico. Tom Mix fue al western lo que Chaplin a la comedia, un icono imborrable del cine de caballistas.

Sin embargo la aceptación popular de este tipo de cintas no se vio refrendada proporcionalmente en su vertiente propagandística. El cine de caballistas de los años veinte era un cine clasificado por las propias productoras y distribuidoras como de segunda división. Aplaudido y con gran poder de convocatoria, pero de segunda clase; hasta tal punto que, salvo contadas excepciones, estas producciones eran programadas como relleno o complemento de la cinta principal. 

De las decenas de películas de Tom Mix estrenadas en España en la década de los veinte, solo dos o tres fueron acompañadas de su correspondiente programa de mano o cartel; dicho esto con todas las reservas que merece un periodo tan obscurantista en términos propagandísticos como es hoy el del cine mudo. 

La presencia de Tom Mix en nuestro país se extendió por todo tipo de soportes:
folletines, cromos, novelas, etc.
Aquí pueden ver un anuncio de 1921 aparecido en Cine Revista


La primera película con honores de estreno fue The Lucky Horseshoe --que traducida literalmente al castellano venía a ser algo así como Las herraduras afortunadas--. Sin embargo aquí fue traducida como El Vaquero Sevillano (USA, 1925), quizás porque esa promesa de ver a un “héroe de la pradera” lucir palmito en Sevilla, tal si fuera un señorito de la feria de abril, tenía su curiosidad. O al menos eso debieron pensar los responsables de Fox Film en España.


The lucky horseshoe (1925)
Cartel USA, creación de Usabal, con una herradura 
embutida de féminas luciendo españolidad


No tenemos noticias del cartel, pero si de otros medios promocionales, como fue el delicioso programa formato doble --incluso tuvo una variedad troquelada-- que figura al pié del este texto y cuya publicidad rezaba así: Un cowboy del oeste en la vieja España.

Supongo yo que a esas alturas del cine (1926) los espectadores debían saber que un cowboy sólo podía proceder del oeste americano, pero Fox prefirió dejar clarito el origen, que no quedara duda alguna de que se trataba de un verdadero caballista paseando sus posaderas por España. También podía leerse: No deje de ver al célebre y simpático Tom Mix encarnando la figura legendaria y romántica de DON JUAN TENORIO, el famoso burlador de Sevilla.

¿Se trataba pues de un película del oeste? ¿Era una historia de amoríos? Pues, al parecer, los dos cosas. El argumento, impreso en el dorso del programa, lo aclaraba todo. Tom Mix interpretaba a un tímido capataz de rancho que un día sueña que es el mismísimo Don Juan Tenorio en su vertiente más burlesca y conquistadora. En Sevilla, claro. Sólo un sueño, pero cuando Tom despierta de él, ya es otro hombre, resuelto y capaz de conquistar a la mujer que se le ponga por delante, que no es otra que la bella Leonor, la dueña del rancho donde trabaja.

Tom Mix no estuvo en Sevilla, ni siquiera en España. La ciudad hispalense de sus sueños donjuanescos fue recreada en los estudios de Hollywood con preciosos decorados. Según las revistas de la época, la productora apostó por un ambiente lo más fidedigno posible a los tiempos del Tenorio, a la Sevilla de la época. Para ello recurrió al pintor e ilustrador valenciano Luís Usabal –que por ese tiempo trabajaba en el departamento de publicidad de la compañía—, quien plasmó los bocetos de vestuario y escenografía.

En este mismo blog pueden ver alguno de los trabajo de ilustración de Usabal para los catálogos Fox Film en la década de los veinte: 

http://pacobaenacine.blogspot.com.es/2012/01/usabal-un-valenciano-en-hollywood.html  

El Vaquero Sevillano tuvo una gran acogida en nuestro país. A los ingredientes comentados, la cinta añadía también el atractivo de admirar a Billie Dove, una de las afamadas bailarinas del famoso music-hall Ziegfeld Follies.  



EL VAQUERO SEVILLANO
The Lucky Horseshoe (USA, 1925)
Programa díptico del estreno en España





viernes, 28 de diciembre de 2012

EL WESTERN FEMENINO

MUJERES DE ARMAS TOMAR


La percepción del western cinematográfico es la de un género épico, un mundo macho habitado por gentes en su mayoría pendencieras cuyo único diálogo era el de las pistolas. Y también la de una tierra de hombres justicieros, estrella en pecho, capaces de dar su vida en defensa de la paz y la justicia.

Aunque en verdad la justicia en el western no ha sido nunca muy abundante, primando la bronca y el camorrismo sobre el civismo y la honradez. Un mundo de hombres, como decimos, en el que la mujer ha sido habitualmente el contrapeso cívico, noble y pacificador, incluso en muchos casos tan sólo un objeto decorativo que contrarrestaba tanta bronca y rudeza.

El western tuvo su origen en las novelas populares del bolsillo. Y estas a su vez en el folklore americano de ese espacio convertido en tierra de promisión para quienes se aventuraban a él. Ese lugar donde se forjaron mitos y leyendas, personajes que traspasaron su contexto real para instalarse en la memoria colectiva de las gentes: tramperos, exploradores, defensores de la ley, cowboys, malhechores y un sin fin de estereotipos de los que el cine ha sabido sacar esplendoroso partido.

Pero no todo protagonismo del western ha sido hombruno, ni mucho menos, por más que personajes históricos como Daniel Boone, Davy Crockett, Buffalo Bill, Wild Bill Hickok, Billy el Niño, Wyatt Earp, Buch Cassidy, Pat Garret, Jesse James o el General Custer hayan copado una parte importante de escena fílmica. La otra parcela, la de los héroes de ficción, tampoco se quedó manca, y menos con el revolver. Actores como William S. Hart, Tom Mix, Ken Maynard, Hopalong Cassidy, Gary Cooper, James Stewart, Joel MacCrea, Randolph Scoot, Gregory Peck, Kirk Douglas, Alan Ladd, etc., convirtieron al vaquero, al sheriff, al héroe de la pradera solitaria, en iconos indivisibles de la gran pantalla.

Gene Tierney en una escena de Belle Starr (USA, 1941)


Con todo, no se puede afirmar que todas las mujeres del Far West, históricas o de ficción, hayan sido sumisas y contemplativas. Entre las primeras encontramos nombres como los Belle Starr (Myra Maybelle Shirley, 1848-1889) o Pearl Hart, famosas por sus actividades al margen de la ley. También a la experta tiradora Annie Oakley, a la exploradora Calamity Jane o la heroína Ellen Cashman.

Tampoco el apartado de ficción se queda corto, con la pasional y racial Perla de Duelo al sol, la orgullosa y pétrea Vienna de Johnny Guitar, la épica y noble Colorado Carson de Juntos hasta la muerte, la rebelde Connie de La mujer de fuego, la despechada y codiciosa Altar Keane de Encubridora, la pelirroja Cheyenne de La mujer del látigo, la ambiciosa ranchera Reed Bowman de La pradera sin ley o la vengadora Ana Coulder, por citar algunos ejemplos. 

Mujeres, todas ellas, que de una manera u otra han proyectado un catálogo cinematográfico de armas tomar y del aquí pueden ver algunos ejemplos en forma de carteles.  


EL PROSCRITO
The Outlaw, USA 1941
Cartel Mexicano



DUELO AL SOL
Duel in the sun, USA 1946
Cartel español diseñado por Jano




JUNTOS HASTA LA MUERTE
Colorado territory, USA 1949
Cartel español diseñado por Dos




LA REINA DEL OESTE (Annie Oakley)
Annie get your gun, USA 1950
Cartel español diseñado por Piñana




CARAVANA DE MUJERES
Westward the women, USA 1951
Cartel español 




ENCUBRIDORA
Rancho Notorious, USA 1952
Cartel español diseñado por Llo-An




DORIS DAY EN EL OESTE
Calamity Jane, USA 1953
Cartel español diseñado por Jano




JOHNNY GUITAR
USA 1954
Cartel español diseñado por Jano




LA NOVIA SALVAJE
Many rivers to cross, USA 1954
Cartel español diseñado por Jano




LA PELIRROJA INDÓMITA
Strange lady in town, USA 1955
Cartel español diseñado por Moltalbán




LOS INDOMABLES
The Maverick queen, USA 1956
Cartel español 




YUMA
Run of the arrow, USA 1957
Cartel español diseñado por Benito




LA MUJER DEL LÁTIGO
Bullwhip, USA 1958
Cartel español diseñado por Raga




LA INGENUA EXPLOSIVA
Cat ballou, USA 1965
Cartel español diseñado por Jano




LAS 7 MAGNÍFICAS
Esp-It. 1966
Cartel español diseñado por MCP




DESAFIO EN EL RANCHO
Ballad of Josie, USA 1968
Cartel español diseñado por Jano




ANA COULDER
Anna Coulder, USA. Reino Unido 1971
Cartel español diseñado por Jano