








CREATIVIDAD Y SOPORTES PUBLICITARIOS DEL SECTOR CINEMATOGRÁFICO, 1900 – 1970. La promoción cinematográfica, en especial la que tuvo lugar en el circuito interno de la distribución, constituye uno de los pasajes comunicacionales más apasionantes desde la estrategia y práctica publicitaria. Y también el menos conocido por el gran público. El objetivo del presente blog es el de dar a conocer algunas de las claves y medios publicitarios utilizados por el cine en su expansión comercial.









Pintor, diseñador gráfico, profesor de dibujo, artista fallero y uno de los grandes nombres del cartelismo cinematográfico español. Hombre de izquierdas, comprometido con la República, militó en la Alianza de Intelectuales Antifascistas, donde promovió diferentes creaciones cartelísticas en favor del bando republicano. Esa significación política le llevó a la cárcel concluida la guerra. Una vez en libertad se vio obligado a cambiar su inicial y habitual firma de Raga por la de Ramón (un compuesto de las dos primeras sílabas de su nombre y apellido)
Su primer contacto con el cine tiene lugar en la recién estrenada distribuidora Cifesa –más tarde también productora--, allá por el año 1932, donde compartirá encargos con Oscar Retter, Peris Aragó y Josep Renau, autor este último de gran influencia en su devenir creativo.
Maestro del aerógrafo, en Raga, o Ramón, destacan sus acentuados cromatismos, las angulaciones del rostro de los personajes que retrata, el contraste entre los elementos compositivos, su rotunda fuerza expresiva.
Su obra cartelística se extendió a lo largo de más de 25 años. Entre las distribuidoras destinatarias de sus carteles figuran Cifesa, Balet y Blay, Ufilms, Procines, Reu Soria Films y un largo etcétera.


La propia compañía Cifesa tuvo que recurrir a ciertos apaños para salvar algunas de las creaciones firmadas por Raga, ya producidas, cuando éste fue señalado por el bando franquista. Si se fijan en los carteles de El cura de la aldea (1936) y La reina mora (1936), observarán dos pegatinas en fondo rojo con textos corporativos, cuyo objetivo era el de evitar la visión de los orificios producidos por el recorte de papel sobre el que descansaba la firma del artista. Ambos carteles pertenecen a la colección de Ignacio Michelena, cedidos amablemente para la inclusión en el blog.


Jano (Francisco Fernández-Zarza) Madrid, 1922 - 1992
Ilustrador, dibujante de historieta, cartelista… Su inicio como ilustrador de historietista tiene lugar durante el periodo de la guerra civil en publicaciones editadas en el bando republicano. Entre 1940 y 1944 alterna la historieta (Editorial Rialto) con algunas incursiones en el cartelismo cinematográfico para la distribuidora Procines. Pronto es requerido por otras distribuidoras: Hispano Mexicana y Selecciones Fuster, principalmente. Es sin duda el mayor referente del medio en España, tanto por la cantidad de obra realizada como por su objetividad ejecutora. Uno de sus valores diferenciales radica en el sentido irónico y caricaturesco que imprimió a muchos de sus carteles, aunque en la muestra aquí representada hemos querido reflejar su gran versatilidad de estilos y composiciones. Se mantuvo en activo algo más de cuarenta años.


Saul Bass (1920-1996) es sin duda uno de los grandes nombres del cine americano. Y no precisamente por su trabajo en la parcela interpretativa o en la dirección. Su asombrosa aportación tuvo lugar en el campo del grafismo, de los créditos, del diseño, en definitiva.
A Bass se deben muchos de los grandes iconos proyectados por el cine, muchas de esas imágenes que se ha instalado de por vida en la retina incluso de los menos cinéfilo.
Un genio del diseño que ya desde niño cambiaba sus horas de recreo por horas de dibujo, de imaginación visual. En sus inicios profesionales trabaja para varios estudios o Agencias de diseño, hasta que en 1950 inaugura su propio estudio gráfico, al que pronto acuden muchas de las grandes compañías y marcas comerciales en busca de su creatividad visual. Bass fue el responsable de la imagen corporativa de empresas como AT&T, Minolta, Bell, United Airline y un largo etc.
Su enorme talento para expresar mediante símbolos, colores y atmósferas le abre las puestas del cine, donde volcará su arte sobre los créditos de infinidad de producciones. Su primer gran trabajo tiene lugar en la película Carmen Jones, dirigida por Otto Preminguer, el primero de los grandes directores en fijarse en él. Más tarde es requerido por Billy Wilder, Henry Hathaway, Robert Aldrch, Carol Ritt, Alfred Hitchcock, entre otros. Con el mago del suspense colabora en las cintas Con la muerte en los talones y Vértigo, dos atmósferas que le iban como anillo al dedo a la visión turbadora de Bass.
Saul Bass no sólo aplicó su magia artística a la introducción de las películas en las que interviene, con grafismos y grafías sorprendentes; también se hizo cargo de todo lo relacionado con la promoción gráfica, con el cartel como principal exponente. Aquí van unos cuantos ejemplos seleccionados de la colección Gerardo Vera, que amablemente ha permitido su reproducción en este blog.









No se conocen muchos estudios de investigación sobre el tema, salvo el excelente libro del escritor canario por Jimmy Willis dedicado al análisis de los Programas de mano de la productora Metro Goldwyn Mayer.
Es por tanto ésta una parcela abierta al estudio, al escrutinio documental; una tarea apasionante que reportará grandes sorpresas a quien decida adentrarse en ella, tanto desde el valor antropológico como desde el documento político.
Muchos de los lectores estarán pensando en el régimen franquista como el único instigador de esta práctica censoria --un pensamiento de lo más lógico, teniendo en cuanta el férreo control que ejerció sobre el libre pensamiento--, pero lo cierto es que también en tiempos de la República --con todo lo que ésta alardeaba de libertad y aperturismo— se dieron multitud de ejemplos, las más de las veces tarambanas o arbitrarios.
Uno de los más llamativos tuvo como víctima la cinta titulada The gilr from Missouri (1934), que en nuestro país fue titulada Cien por cien pura (imagen 1 y 2).


Al parecer el título no debió satisfacer a los censores republicanos, aunque por mucho que he tratado de buscar una justificación no acabo de dar con ella, como no sea el hecho de haber utilizado el concepto de pureza para referirse a una mujer en tiempos de cierto libertinaje. Sea como fuere, tanto la película como los Programas de mano que se emitieron con este título acabaron siendo retirados de la circulación para ser presentada y presentados con uno nuevo, pretendidamente más acorde con los recién estrenados ideales. La película volvió a la cartelera con el título de Busco millonario (imágenes 3 y 4); un título que sin duda rivalizaba de forma antagónica con el inicial, ya que si aquel presentaba a una mujer inmaculada, pura, este segundo la mostraba ambiciosa y mercantilista, con su propia carne como moneda de cambio.